Gracias Seño Natalia por las dos primeras fotos
Tender el mar
con sus olas
naves y magias
como se tiende
la espesura
de lo claro
entre las cejas
del pensamiento
por el piso
de una escuela
donde la niñez
abraza largo
y da la mano
llevándonos
al horizonte
del cuento
que Liliana Bodoc
nos regaló
en una botellita
para que se cumplan
los deseos
nos azula de mar
y navegamos
por la infinita
dulzura que flota
en las miradas
de la inocencia.


