Porque en el patio
de estar siempre
con lo íntimo
de la casa
les encuentro
al aire libre
que siempre es
un caleidoscopio
de fortunas
así tal el camino
que lleva
a sus encantos
porque definitivamente
son seres
donde el amor
tiene molinos
que no sólo
dan agua.
Sí allí están
en ese rincón
del mundo
donde salgo
a volar
nadando
en libros
que siembro.
Permanecen
en el gesto universal
del tranquilo regar
para abrazar
plantas y colibríes
porque son esa amistad
escritora del mar
desde los navíos
de sus savias
aleteos
y sueños
que revolucionan
hojas, pétalos,
gente de bien
y verdes
tan horizontes
como el beso
del ideal.
Mi Hija
Mis Hijos
son montañas
por el arte
de la vida
en confianza
con la tierra
que hace cumbre
en lo maravilloso
de sus seres.
Están en la belleza
del tiempo
intacto, detenido
y a la vez corriendo
detrás del conejo
de Alicia
por la magia
de la real jardinería
en sus esencias.
Los oigo en la niñez
del buscar tesoros
siendo juegos
en el destino
de lo bueno.
Miro,
veo
escucho sus tonos
tonalidades
y estilos
creciendo en juventud
en arco iris
de agigantadas
maneras y forma
desde sus condiciones
que nunca
dejarán de enamorarme.