Dos personas me han hecho la misma pregunta: ¿para qué sirve la poesía? Y yo les he dicho: bueno, ¿para qué sirve la muerte? ¿para qué sirve el sabor del café? ¿para qué sirve el universo? ¿para qué sirvo yo? ¿para qué servimos? Qué cosa más rara que se pregunte eso, ¿no?»
– Jorge Luis Borges
Quizás para quedarse
junto a la paloma
que no sabe
de las muertes
que nos van muriendo
y acercar la caracola
una y otra vez
a la oreja
para que el mar
no deje de ser
quien nos salve
del precipicio
donde los años
devoran ramos
de ese andar
casi vuelo
y perfumes amados
cumbres vividas
o quizás soñadas
da igual
a la altura
de la edad
en su raíz
más honda.
Servir
aferrada a las letras
que sobrevivirán
y dirán cómo era
esa manera
de adorar la lluvia
y a los perros
que dormían
junto a la porfía
de nuestros anhelos.


