Conversaciones calladas
junto a los perros
de la soledad
se van escribiendo
en un buen libro
de viajes detenidos.
Son innumerables
los temas del esperar
y la fragilidad sucede
como la primavera
que no perdió el rastro
ni los nutrientes.
Así planeamos
regresar a la confianza
de apoyar los codos
en la mesa
que inspira el sol
y burla encierros
con cierto aliento
sabio al encontrar
en la escucha
de la niñez cercana
dulces brotes
para trinar
ante incertidumbres.


