Abejar la mirada
debe estar atenta
para impregnar
de polen los actos
que convoquen
a multiplicar
significados
porque urge
izar comienzos
desde la piel
hasta el centro
de lo que nos
pervivirá.

Abejar la mirada
debe estar atenta
para impregnar
de polen los actos
que convoquen
a multiplicar
significados
porque urge
izar comienzos
desde la piel
hasta el centro
de lo que nos
pervivirá.