A Paul Fermani
Amigo de los siempre
en el ser canción
mientras lo cotidiano
le saca la lengua
a su propia risa
y así va probando
sorpresas
tan simples
como querer
lo sano
de la manzana
que elegimos.
En tu día
un bosque
en el parque
parecido al mar
por las palabras
abiertas a la rosa
de los regresos
al hilo de los inicios.
Así tu manera
Paul
de andar
pedaleando tiempos
con rojo chaleco
de amanecer
cuando las cartas
eran preguntas
al viento
de la espera
y Vos
a viva voz
en una playa
me contaste
llamabas
a Juan Salvador Gaviota.
Desde entonces
suelo en los veranos
pensar en la sazón
de los años vividos
y en esencias
como la tuya
de quienes
siguen protegiendo
con afinada alegría
o desafinando
vuelos
mientras el mundo
se detiene
y no canta.


