Ser en la flor
de esos labios
que aroman
cuando cantan
sabias maneras
que llevan
a la infancia
disfrutando el día
por quienes espejan
gratitudes del ser
en un mundo vil
que espera
fuegos de pedernal
mientras se vuela
por bahías
del sonreír
sin ignorar los filos
de esos dolores
más brutales
pero salvando
el pacto del sol
con lo oscuro
que lo sobrevive.


