a La Lilí
Liliana D’Ambola ![]()
Nos araucaria la lluvia
que hizo conversar
el inicio de la amistad
frutal y nítida
izada como poema
que salva el día a día.
Nos vuelve copa de ramas
conteniendo el aire
que nos eleva
a ser hojas de coníferas
desde el siempre verde
que resuelve dudas
y se olvida de abandonos
en el cuaderno
tabla de naufragios
brújula de la más honda
siembra entre los dedos
que guarda por esmero
y regalo de preciosidad
lo que quizás devoraría
lo necio lo absurdo
del silencio de la mudez.
Por eso Ella
con la luna llena
que amamos
desde la invención de ser
cada una en su esencia
y ambas en el fabuloso
entretejido de años
siendo amigas en la vida
que nos hace cada vez
más luciérnagas
para sorprendernos
en la frescura de contar
las dichas y amarguras
las ilusiones y los desgarros
las imprescindibles cicatrices
y los globos multicolores
con que nos lanzamos a volar
a volver a enamorarnos
como golondrinas
en regreso a lo que brota
por eso Ella
guarda con su letra
mañana intacta de purezas
lo que se escribe
desde el carozo del existir.
No se dice
pero sí se mira en el árbol
que nos define eternas
porque somos Amigas
de lo que alumbramos
y continúa siendo razón
del respiro amoroso
Amigas en aulas vertebradas
ante lo que sigue empinado
por el alfabeto del alma
Araucariamente Amigas
en la caligrafía del encanto
que nos lee el confiar
el beber la comprensión
de escucharnos con avidez
y relatarnos lo que guardan
esos postigos del dolor
como de la pasión
que sabemos abrir
ante el contento,
la incertidumbre
y el deseo de cuidar
la seda del sentido
rumbo al trino
que nos nombra
y sostiene en el tronco
del entusiasmo
por la infinitud
de querernos tanto.


