Con su deleite
por el otoño
fue dejándonos
hoja a hoja
el libro completo
del saber irse
para esperar
en la savia
de lo dormido
y regresar
en el latido
que desconoce
raptos de ausencia
porque lee brotes
para continuar
bien cosiendo
los resplandores
de la bondad
al trajinar del día.


