Amalia amanece
en los sillones
que las nubes
acuareladas
de legados
imborrables,
los del verdor
sostienen
por el canto oloroso
a nomeolvides.
Por ello Mailé
se sumerge
y borda las letras
de su nombre
entre los días
que se untan
en lo porfiado
de ser
por Quien
dejó su pasar
tan vivo
tan levadura.
Y así
armada
con las frutas
de cada ocasión
vive lo solar
y las mareas
de las sabias
lunas
siendo danza
cuando lo quieto
nos oscurece
y remanso
con lo silvestre
de aves cercanas
cuando todo
mueve ejes.
Simplemente
Ella nos sube
a las transparencias
por la raíz
de un mundo
que sabe
del pulso
donde florece
el sentido único
esa brisa abeja
polinizando
la historia amada
la vida en fin.


