Florecemos cada día
y el asombro
se deja oir
sin desdibujar
la realidad
que muda nos mira
para despabilarse
tomar la mano
de los momentos
con la seguridad
de respirarlos
y salir a lo cordial
para cuidarlo.

Florecemos cada día
y el asombro
se deja oir
sin desdibujar
la realidad
que muda nos mira
para despabilarse
tomar la mano
de los momentos
con la seguridad
de respirarlos
y salir a lo cordial
para cuidarlo.