Volver a su intimidad
es ser
con el universo
que escribe
la inequívoca belleza
que estampa salud
en las arterias
de quien la pise
declarándole amor
por la eternidad
vigorosa cada vez
ante la imaginación
del roquerío
invencible a todo
pesar y desánimo,
es ser isla
en la negritud
de la energía
incrustada
ante la pasión
del vivir siempre
entre aves
de convincentes mareas
escuchando su olor
y mirando aguas abrazadoras
en el único vaivén
que no deja de enamorar
con el pinar oceánico
del deseo
entre lo germinal
la poesía del respiro.


