Te toma del brazo
y ayuda a que lata
más tranquilo
el respirar
mientras se sujeta
al desnudo
de la simpleza
que sabe
mirar a los ojos
cuando se precisa
esa compañía
en el juego
de las estatuas
aquel de la adorada
infancia no perdida
rescatada en lo nuevo
que verdea
entre lo silvestre
con olor a pasto
donde espera
siempre un encuentro
llamado entusiasmo.


