Fotografía Daniela Higa
Un oleaje
a la vera del camino
tan real
como imaginado
por el prodigio
de la fotografía
y en el último día del año
es hojear páginas
de lo vivido
entre las inmensidades
donde el pensamiento
sólo atisba a contemplar
con certeza lo pasado
y quizás aprendido.
Visión que invita
a respirar hondo
ese viento en popa
de las oportunidades
para palmear lo confiable
desde pañuelos
aves liberadas
antojos rotundos
en el horizonte
del entusiasmo.


