Eran pobres
no no lo eran
tenían el fuego
y lo envolvieron
en el mirar
de las direcciones
sin equívocos
para que nunca
olvidemos
la feracidad
de lo perdurable
que nos sostiene
en el laberinto
de la inmensidad
por ese hilo
ante diarios
llamados
guiando hálitos
del sentido.


