7 marzo 2024
Lo que la brisa del verano
le dice al oído entristecido
y vuelve los sonidos
aire de helada
esas confesiones
del hambre
y sus puntadas
que la profesora
recibe de un estudiante
el por qué elige
a lo maldito
para que presida
destinos de agonías.
Escribir lo que apesta
de este tiempo
para grabar
como leyendas
el trazo de la mano
y así matar
lo denigrante.
Dejar en el papel
lo que acogota
a miles y miles
y les seduce
con un futuro
de querer irse
a donde la lejanía
reciba sus prodigiosas
alas que también son nido.
Escribir a mano
lo férreo de tener raíz
porque la fuerza
entre los dedos
de aquello que duele
de lo que hay que renegar
son los disparos
la empecinada tinta
para ahuyentrar buitres
que nos creen
cercanos a la muerte
mientras a contracorriente
las letras de lo que merecen
ser palabras a perdurar
afinan la confianza
en la trinchera
de lo triunfante
alborotando con rebeldías
al genio manuscrito
que jamás se ignorará.


