Una se envivera
cada día de gotas
que son la inmensidad
confiada a lo esencial
debajo de la lengua
encima de la coronilla
en el masaje
dado a los pies
con la sutileza
amparadora
de lo vegetal
que nos vuelve flores
cuando aparecen
tal cuento en la niñez
o cactus agigantados
por ganas de crecer
entonces una se levanta
siendo la misma
pero escuchando
templanzas
en un encuentro
con cuadernos
de toda una vida
escritos para vencer
a la muerte
y a la indiferencia
ante tanta maravilla
por eso y más
una se envivera
y llena de sol
los ojos cerrados
que lo buscan
así como la boca
abierta que se lo traga
aunque amanezca nublado.


