A mi Hermano Sergio
En el patio del mundo
allí nomás del cumplir años
se esculpen los vigores
que como lechuzas del día
cuidan la noche
ahuyentando pedradas
y esos insultos
de la mala locura
que puede lastimar
porque las hay magas,
lúcidas y enamoradas
allí donde se tallan vergeles
en el huevo de la memoria,
semillería del seguir
entre pasado de árboles
y búsquedas al sol
para mitigar inviernos,
soledad y desazón.
El mundo por el camino
de familiares baldosas
y hojas de la gratitud
que se desmayan
para no morir en esperas
o entre promesas
con la danza
de tiempos mejores
en el adentro de lo invisible
hasta hacer sonar campanas
hasta el afuera
para regarnos de luz
de aquellas plantas heredadas
y es allí donde vemos
amados seres
en terciopelos
que hospeda el aire
cuando lo planetario
le saca la lengua al absurdo
y prueba lejanías
donde nunca lo oceánico
ahogará viajes
propiciados entre paredes
con celebraciones de arte
que cincela troncos
testigos del canto
por siempre locuaz
en los últimos alientos
de las virutas
que desnudan formas
palabra a palabra
o multitud de huecos
como libros
o el silencio
todo hecho a mano
para hablar entre vetas
del momento
o simplemente de lo venidero
que nos perdurará.


