No vio los cuernos dice
Vio los ojos
Cuántas y cuántas veces
no los vio!
Y por ello deja caer la capa
un matador
que por siglos
es la provocadora máscara
de engañoso rojo
entre pasadizos de cobardía
a modo de baile
donde lo perverso
encamina a la inocencia
la contornea
en complicidad grotesca
de espectadores
que simulan una fiesta
a lo que es una tortura
rondando el filo de la muerte
hasta que llega
con insistencia arengada
por tribunas que disfrutan
el martirio del animal
al que le van clavando
tan insensiblemente
banderillas, alegradores,
avivadores le llaman
a esos útiles de lastimar
en una repudiable lidia
que debe terminar
en todo el mundo
a esta altura de la humanidad
que es sabia en martirios
de cuchillos seccionadores
de lo medular
y en estocadas
de espada curva
que lesionan, humillan
entre olés de barbarie
nuestro culto por la vida.
Esta icónica fotografía marca el final de la carrera del matador Álvaro Munero. En medio de la batalla, de repente se arrepintió y se sentó al borde del campo. Posteriormente, en una entrevista, Álvaro contará: “De repente no vi los cuernos, sino los ojos de un toro. Se paró frente a mí y comenzó a mirarme. Él simplemente miró, sin intentar atacar…»
Agradezco a mi Hermana Angela Beatriz Bruccoleri que compartió esta foto e información!


