La montaña te toma la cara
para mirar el fondo
de lo que hay en tus valles
y así desde la altura
de sus piedras mojadas
por el río de la música
más vigorosa y cantante
y algún zorzal cercano
convence de la fuerza
que vuelve a calentar
al sol confiado del camino
que baja porque va a subir
entre las venas atareadas
de nuestra contemplación
la que nos acordillera
para volver a besar al aire
y agradecer que nos atraviese.


