El jueves 27 de febrero del 2020 fuimos testigos de un impresionante fenómeno natural nocturno, y el cielo nos tiene preparó una sorpresa protagonizado por la Luna y Venus.
Con los labios cercanos
al tiempo que es ilusión
desde lo contemplativo
entre pausas narradas
por la novela real
ante el viaje
con sabor a imaginación
se hacen nuestras
avellanas de intervalos
y vivenciamos
lo que demora la plenitud
sintiendo un beso
entre Venus y la Luna
en carne propia
tras la mirada que destruye
letales conclusiones
de tiempos robados
a nuestra alocada sensatez
por ver en lo astral
lo que bien distrae
y enamora.


