Foto de Ulises Jimenez
Nos mira
y la cabeza del mundo
es abrazada
por las manos
que sienten lo amigo
de su ser amador.
Es la compañía
hablante del silencio
del juego perfecto
por ser habitante
de lo querido
de lo tan mirado
con los ojos
de lo cordial
que sana animosamente,
ese poemario
escrito entre el sentido
de la inmensidad
que cabe intacta
en cada gesto
de este perro.


