Me asomo a las miradas
que traen la pausa
para quedarnos
al borde de la mesa
que calienta el pecho
cuando lo solitario
acecha para helarnos
busco ese convite
de ir contándonos
instantes con retórica
que no sostenga
culpas de pasados
andares por la oscuridad
que se cuela al conversar
hasta con nuestra
manera de acompañarnos
hay que salir
a encontrar el sol
que nos toque tan dentro
como la cumbre del latido
que escalamos sin parar.


