Un aro de luz
en el sitio
a respirar
y encontrarnos
sin miedo
en esos intantes
que ojalá
sean más
y más
porque la brevedad
entre eternidades
es un espejo
mirando a los ojos
de la paz
cuando pincela
su pulso
de estar
así también
huídas
esperas
y regresos.
Aro de olor
a tranquilidad
que llegue
a los pulmones
del ánimo
y los horizonte
en la moral
de gratitudes
para levantarse
mientras el caos
del poder
explota el día
con su noche
en lugares
que tanto
duele ver
y pensar.
Aros
más aros
de arte
que cuelguen
y den vuelta
al aire
se precisan
mandalas afinados
por la libertad
escribiendo
para siempre
en la osamenta
de la necesidad
más urgente
el vivir en paz.
Aros
que revolucionen
para que el mundo
pueda detenerse
en algún instante
y ser
ojalá
a perpetuidad
junto a una flor
quizás de aromo
por el simple
derecho al bienestar.


