Porque la felicidad es la cercanía
con el bosque de esos momentos
donde nos sostiene la manera
que elegimos de seguir viviendo
en el soltar las hojas del pasado
y volvernos nube de pétalos
cuando cada aventura de lo nuevo
entra a ser parte de los instantes
que en definitiva aunque fugaz
ese es el oficio permanente
recibir lo que nos llega
y ser trinos del presente
en las bellotas que recogemos
dando razones a la profundidad
de arbolar el amor por la existencia.


