A Anabella Sánchez
Acampanada de danzas
va escribiendo compases
con esos pañuelos del cuerpo
que saludan lo libre
por los instantes
tan sólo del corazón.
Danza toda ella
ante lo perdurable
en abrazo de poema
volviéndose acto
entre árboles
a quienes
declara las luces
donde suena el amor
a perpetuidad
de raíces improvisadas
como el aire
con lenguajes
y pulsos
hasta el siempre
de lo vertical
que busca honduras
en las canciones
del agua.
Anabella ondula
así entre ramas
y pasiones del arte
su romance andariego
por esos sucesos
intactos de rock
donde la rosa
de los vientos
sabe lo medular
y es encanto.


