Bailar en la misma cara
de lo que te quiere estatua
con la sonrisa fresca
a las abiertas sensaciones
que en la infancia
nos hicieron volar deseos
corriendo tras ellos
pidiéndolos a las flores
llamadas panaderos.
Y por nada
que no lo merezca
desdibujar el rostro
el tono de voz
y la agradecida dicha
al sol irrepetible
en el triunfo de volvernos
entre cada respiro
cumbre de lo nuevo.


