Al Abril, a la Aceituna y al Beethoven
Un día para decir
no alcanza
y menos
todos los días
que andan,
anduvieron
y andarán
en nuestras vidas,
porque la amistad
más estrella
que nos dan
desde el semillero
de lo amoroso
es del infinito,
de ese
que no puede decir
ni escribir,
sólo acariciar
mucho
muchísimo y más
a quienes
desde sus cuatro
patas del bien
le ladran
a lo que está mal.


