En la fotografía mi Padre Alfonso con sus Compañeros,
armando y restaurando la emblemática máquina 315 en San Rafael, Mendoza en 1953.
La dicha de viajar por vías
es latido de lo bello
que despierta
a pesar de herrumbres
campanas entre durmientes
de aquellos prodigios
acodados en las ventanas
de la memoria.
No olvidar
para no repetir
historia de culpables
por el crimen
de no tener más trenes.


