Poema leído por la autora en Homenaje a PACO URONDO,
el 18 de junio de 2011,
en Tucumán y Remedios Escalada de Dorrego, Mendoza;
calles donde fuera asesinado en 1976 el Poeta.
La tribulación y el sosiego de su poesía
nos atraviesan en estas calles,
con aciagas detonaciones
que por las hendiduras de la memoria
aseveran los quebrantos
confinados por la ausencia.
Aquí el anclaje de su respuesta,
desde donde calibramos
al horizonte que nos interpela.
Enhebramos cada palabra
denostando el fraude
que las domestica,
para calzar los acentos
de su causa
penetrando en el caldero
de la historia
por el linaje de las certezas.
La divisa de su andanada
tuvo el lenguaje
que encaramado a su tiempo
nos expulsa del ruinoso olvido.
Por ello portamos
su diáfano coloquio
con el futuro,
en la malograda trinchera
que nos erige
en temples letales
contra la impostura.
Se redime en el explícito rastro
su reciedumbre de poeta,
que prodiga valerosa permanencia.
Nos atraviesan estas calles
del asedio
pero no nos intimida
el desvelo del pasado,
porque invictas travesías
atisban lumbres militantes
tremolando íntegras
en el arma de sus páginas.


