Dar vuelta el aburrimiento
de permanecer en la cabeza
agria del desánimo
entre ordenadas
y puntuales respuestas
que vuelve gélido
al diálogo con los instantes.
Y ponerse colores
nuevos o legendarios
perdidos y encontrados
locos colores apasionados
desde la madrugada
en la piel
y en el alma
mirando al espejo
de lo que somos
ante las ganas
brotadas o inventadas
en racimo o granos
simplemente
vivir los intentos
y ser feliz.


