El verano se espeja
entre sandías
y nos pone de sombreros
las enormes ganas
de salir al sol
para bañarnos
todas las veces
del antojo
en el mismo río
y comernos
de a tajadas
lo repentino del vivir.

El verano se espeja
entre sandías
y nos pone de sombreros
las enormes ganas
de salir al sol
para bañarnos
todas las veces
del antojo
en el mismo río
y comernos
de a tajadas
lo repentino del vivir.