Escala el propicio oleaje
en el instante surgido
por la bitácora
de vientos aliados
a sus maderos.
Y con lumbre
de la primer estrella
hace pie
donde esperar
abrir las claves
que hallen
caminos certeros.
Su sonrisa de bahía
es el convite
para principiar el fuego
y macerar al día
entre intensidades,
hacia lo amigo
que resulta el mundo
cuando miramos
desde la fuerza
que navega en la popa
de nuestros destinos.


