El tiempo que le da vuelta
la espalda a los males
para levantar laboreos
con el sol que calienta
osamentas agradecidas
o con el nublado
intenso de color
recibiendo vecindades
ensimismadas en construir
lo temprano del sentido
hasta tarde
para ganarse el día
dirían los mayores
para dejar edificado
tras golpes rotundos
los clavos del esfuerzo
en el techo que vigoriza
porque es pariente del aire
que le dio permiso
para ser
y dejar escuchar
ladrillo a ladrillo
crecer la magnífica
razón del mundo
cuando quienes hacen
de las jornadas
una maestría que alegra
desde las obras
donde sus manos
mezclan, clavan, nivelan
tanto más
en el andamio
que es un libro
donde la albañilería
escribe las verdades
del trabajo y las pausas
para que se lean
y no sigan siendo hurtadas.


