Lunes 21 de diciembre se observó
la conjunción de Júpiter y Saturno:
la «estrella de Belén» fue visible luego de 800 años.
Y porque hoy será distinto el cielo
después que se vaya el sol
salir a mirarlo
es saber ser
carpe diem
de cara al suroeste
afinando los ojos
en un encuentro
que nos confirmará
la fugaz línea
de los prodigios
que sí están
a la vista
de todo el mundo
justicia si la hay
que traza el contemplar
al infinito en un momento
al universo en el asombro
aunque existan
cientos de millones
en algo llamado distancia
pero ciertamente
girando a nuestra vera
y en este diciembre
veintiuno
de un dos mil veinte
nos entrona
entre anillos de lo veraz
por planetarios instantes
como hace ochocientos años
porque Júpiter y Saturno
unen idas y quizás vueltas
para lograr la maravilla
de estar cerca.


