Despierta ganas
de ser romance
por el mundo
y el mundo es
desde lo cercano.
Ella lo vuelve
baile con luna
por sus gestos
tan canela
de la beldad.
Da el punto
a lo grato
entre jardines
del querer
hasta las aguas
de los carpinchos
que suele visitar.
Con la mirada
es generosidad,
la distrae la calma
de su condición
mientras lo dorado
de su pelaje
entrama nidos
como el teatro
que es la vida
pare asombros
y pasos sin final.
Labradora de surcos
La Panchita
directos al corazón
donde crece
el contento
por la compañía
de su plenitud.


