Escribirse de árboles
y convidar
a los demás
a ser hondura
que nos vuelve
aves
para no resignar
el sentido de vivir
de pie
y con flores amarillas
empuñando bosques
en un mundo
que arrodilla libertades.
Escribirse de árboles
y ser quien sufre
el hambre que humilla
para matarlo
para ser
molino del alba
en cada uno
de nuestros intentos
en la voluntad
que flamea
por destinos
que vuelen
hacia el justo estar
hacia el justo ser
con vientos a favor
o en contra
con voluntad siempre
de torcer
malditos mandatos
para ser
tierra en el aire
y aire en la tierra
defendiendo
el respiro del verde
con los pasos
de Aquellos
que los legaron
para seguir el camino
seguir y seguir
hasta donde enraiza
el verdadero
trinar humano.


