A Sergio Bruccoleri
Sigue las señas
que madura lo vegetal,
las emancipa
en torno al molino
del misterio que decide
seguir la brújula
convencida de las manos
inspiradas en fantásticos
hálitos y vigores
ojos color del tiempo
que esculpen
para encumbrar
la otra cara
de un horizonte
sin naufragios.

