25 septiembre 2024
Tocar su tronco
es palpar conversaciones
de un siglo o más
vibrar por su presencia
que se introduce
en la historia
de nuestros ojos
porque mirarlo
es acaudalar lo antiguo
que nada en cada respiro
y nos airea de memorias
desde la plaza donde vive
este aguaribay añoso
que entra a la altura
con su dimensión
de bahía verde
por el propósito
de ensanchar
la grandiosidad
de ramas y hojas
para atestiguar tiempos
que convencieron
y convencen
de ser estatura
viento a la sombra
del prodigio vegetal
que es este árbol
fructificador de pequeños
racimos de un pálido rojo
que nos iza
entre lo que sabe
y no mezquina
esos legados del sol.


