Una escribe
lo que prodigan
los árboles
y recoge
en el intento
de semillar
lo vivido
hacia el perdurar
sin el lamento
de pasar
por la vida
dejando al costado
las señales
que nos llaman
para salvarlas
de ese olvido
devorador
desolador
porque confiar
en que está
en algún lugar
del existir
lo que nos dio
respiro feliz
lo hace aparecer
como resplandor
cuando Alguien
huye sin permiso
de la muerte
entre nuestro afán
de que no tenga fin
su ternura definitiva
entonces nos mira
como sólo
saben mirar
Quienes nos amaron.


