a Susana Torres
Espiga el andar
en cada edad
porque su risa
es abierto molino
que se empecina
en compartir
momentos de luz,
de intacta alegría.
Alienta el rescate
del oro otoñal,
la cautiva
el paso de las aves,
desde su patio
escala siluetas
de pétrea libertad.
Su cuerpo esparce
vuelos necesarios
por la constancia
de su oficio alentador.
Con el frescor rubio
de entonces,
cuando el verano
era un cuento
que ella en aquel altillo
nos ofrendaba,
sigue calandria
entre las teclas
vueltas astro
aires buenos
o simplemente querencia.


