Es nuestra apacible
y leal hilandería
de ternuras
para ir por la senda
del encantamiento
por la urdimbre infinita
que emociona
en sus pupilas
acarameladas
de cosmos
Panchita
con su soñada
mirada de seda
nos amorosa
cristalinamente
por ello
el parpadeo cómplice
de los luceros
la nombra con gratitud.


