Son intentos
de conversaciones
en caricias del mirar
aquello que palpita
entre hermosuras
que hacen señales
para que no les olvidemos.
Tanto se deja pasar
por el hueco
de la contemplación
ese disfrute de momentos
signados a ser
en la memoria.
Todo aquello emperrado
en no morir
aunque muera
y es ramito silvestre
en la ingenuidad
no desplomada por lo real.
Gritos mudos
del silencio estallando
en la osamenta
que hace andar a la noche
con chillidos
de aves desveladas
sabias en descifrar lecciones
que la oscuridad ofrenda.


