A beber el Sol
dando vuelta
el guante
de las sombras
para penetrarnos
con los nutrientes
en las palmas
de la fuerza
y con el acuerdo
de alguna ruiseñora
siendo faros
por el contemplar
amontonando
desde los ojos
del abrazo
que en la calle
da vuelo
a la bandera
del horizonte
para ser mirada
en el despliegue
de esos rumbos
propicios de iras
desmadradas
por el oscuro
radiar del enemigo
ante valores
pasos que espigan
entre vientos
señeros de valentias
donde mixturan
los tiempos
asombrosamente
resueltos en unidad
por el mapa
que no olvida
la comprensión
aromada con la edad
del despertar.


