A Susana Forniés
La poesía palpa mi mano
y un latido de certezas
recorre la existencia
de pisar este tiempo
en el lugar donde estamos.
Hoy empezó abril
y el encuentro con árboles
que empiezan a otoñar
le dan profundidad al mirar
como lo conversado
con Susana, mi Amiga
transitando los cafés
donde papitan lemas
el pasado y el porvenir
que nos significan.
Allí la poesía se sube
a nuestros hombros
mientras una piedra
nos late con verdad
sujetando esa llave
que es la casa
donde retornar
con los colores
de la resistencia
aquí y en Palestina
para que la memoria
siga semillando
y jamás sea del enemigo.


