Conversa hasta después
de haber pasado
por nuestra piel
cuando nos volvemos
agua entre sus orillas
y somos la llaneza
de la naturalidad
bajo el amparo
de vacas y toros
ante la respuesta
que se busca
al quedarse en el espejo
de ver pasar las nubes
dando trascendencia
al símbolo de saber estar
devorando con la mirada
el ansia que da perpetuidad
a mansedumbres solitarias
de pensarnos y vernos
en el pasaje de continuidad
el ir y volver
entre silvestres bondades
pastando el aire
ante lo que refresca
ese sonido de piedras
atravesadas livianamente
por el curso desnudo
del río corriendo
en el ritmo de las venas
que pactan la existencia.
con el sol y los regresos.


