A Martha Vilieri ![]()
Porque el árbol de la vida
se lleva en el pecho
para aromarlo con calma
y constante presencia
de aquellas remembranzas
que enamoran simplemente
por sus largas raíces
llegadas a las honduras
de ese horizonte
donde se conoce la sabiduría
y nos es permitido olorosar
las esencias que elevan
unos centímetros apenas
de las ausencias cotidianas
sin complicar la brújula
que acierta en bienestar
sólo para encumbrar
brevemente al sol
que nos da sentido
de oeste a este despidiéndolo
y madrugando con los pétalos
iluminados de otro día
en la hermosura
perfumada de este mundo
esa gota enramada
de plenitud en la escucha
por nuestros latidos.


