Para entender monólogos
de lo que no habla
escribir cercanías de color
conversando con ritos
como dar cuerda
al reloj paternal
sabiendo la proximidad
de la primavera
para volver a los intentos
y ser lo que mejor
nos hace sonreir
con las primeras floraciones
celebradas tal romance
en el aire del renuevo
que agradece
paciencia y energía
desde un porfiado jardín
donde un hilo
interminable de alientos
dialoga con pétalos
dando fe
a esa perseverancia
que es viivir.


