Para que escribamos
la caligrafía
de lo invencible
como cosiendo
lo que está enhebrado
y espera
ser rescatado del vacío
por la tela
que entre manos
vamos acolmenando
para que los nunca
pierdan el hilo
y seamos el siempre
escudando compañías
desde el polen
que sin dios
ni diablo
es perfecto
porque no se rinde
y a su tiempo
es una red
como las flores
que abrazan
con ese ánimo
de lo inefable
en la inmensidad
vuelta valentía.


