A Víctor Manuel Jimenez Santibañez
En la presencia
del poncho mapuche
que me regalaste
y en el tallado
de una guitarra
que llegó
para nombrarte
con hálito
de colibrí
nos hacés guiños
con la sonrisa
puesta al sol
de los girasoles
que tus nietos
sacan a pasear
por tu pueblo
como querías
en libertad
así los pajarillos
de la música
que te trae
a nuestro lado.


